La bujía es una de las ventanas más fiables al estado interno de tu motor: su electrodo "cuenta" cómo está siendo la combustión mucho antes de que aparezcan otros síntomas. Elegir el tipo y el grado térmico correctos es tan importante como saber leer su desgaste.

Tipos de bujía según su material

TipoVida útil aproximadaCaracterísticas
Cobre20.000 - 30.000 kmEconómica, buena conductividad térmica, electrodo más grueso. Requiere cambios más frecuentes.
Platino60.000 - 100.000 kmElectrodo más fino y resistente al desgaste, buen equilibrio precio-durabilidad.
Iridio100.000 - 160.000 kmElectrodo ultrafino, chispa más precisa y eficiente, mayor coste inicial pero menor coste por kilómetro.
Instala siempre el tipo de bujía especificado por el fabricante de tu motor. Cambiar de cobre a iridio (o al revés) sin verificar la compatibilidad de rosca, alcance y grado térmico puede provocar problemas de encendido o incluso dañar la culata.
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Qué es el grado térmico y por qué importa

El grado térmico indica la capacidad de la bujía para disipar el calor de la cámara de combustión. Se clasifican en:

  • Bujía fría: disipa el calor rápidamente, adecuada para motores de altas prestaciones, muy revolucionados o con presión de sobrealimentación elevada.
  • Bujía caliente: retiene más calor, adecuada para motores de uso urbano, con recorridos cortos y bajas revoluciones habituales, donde una bujía fría podría ensuciarse por no alcanzar temperatura de autolimpieza.

Cada fabricante de motor especifica el grado térmico correcto para su combinación concreta de compresión, mapa de encendido y uso previsto. Modificar el grado térmico solo tiene sentido si también se ha modificado el motor (por ejemplo, tras instalar un kit de sobrealimentación), y siempre según las recomendaciones del preparador.

Cómo leer el estado del motor por el color del electrodo

Aspecto del electrodoQué indica
Color canela / gris claroCombustión correcta, motor funcionando bien y grado térmico adecuado.
Negro y seco (hollín)Mezcla demasiado rica, filtro de aire sucio, o bujía con grado térmico demasiado frío para el uso real.
Negro y aceitoso / grasientoEntrada de aceite en la cámara de combustión: segmentos o guías de válvula desgastados.
Blanco o muy claro, con erosiónMezcla demasiado pobre o grado térmico demasiado caliente: riesgo de detonación y daño al pistón.
Electrodo fundido o con depósitos brillantesSobrecalentamiento severo: revisar refrigeración, avance de encendido o calidad del combustible urgentemente.
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Cómo revisar y sustituir una bujía

  1. Con el motor frío, retira el capuchón o la bobina individual (en motores modernos) y desenrosca la bujía con una llave de vaso específica, con junta de goma interna para no dañar la porcelana.
  2. Inspecciona el electrodo según la tabla anterior antes de descartarla.
  3. Comprueba la distancia entre electrodos (el "gap") con una galga, si el fabricante especifica un valor concreto y la bujía no viene pregapeada.
  4. Enrosca la bujía nueva a mano hasta el tope y aprieta con la llave dinamométrica al par indicado por el fabricante: un apriete excesivo puede dañar la rosca de la culata (especialmente en culatas de aluminio) y uno insuficiente provoca fugas de compresión.

Frecuencia de cambio recomendada

Como referencia general y siempre sujeto al manual de tu vehículo: bujías de cobre cada 20.000-30.000 km, platino cada 60.000-100.000 km e iridio cada 100.000-160.000 km. Los motores turboalimentados y de altas prestaciones suelen requerir intervalos más cortos que los indicados por el tipo de material.